
Como muchos, he estado conmocionada y realmente entristecida por la muerte de la Reina Isabel II. Qué monarca increíble, y de hecho persona - en muchos sentidos. Me siento muy afortunada de haber crecido con ella como nuestra Reina, una mujer que encarnaba consistentemente valores tan importantes a través de las décadas de cambio. En estos últimos días, ha sido especial escuchar los recuerdos de aquellos con historias personales - me encantó la del turista estadounidense en Escocia que no reconoció a Su Majestad y le preguntó si alguna vez había conocido a la Reina - a lo que ella respondió que no, pero su oficial de protección Dickie, que estaba con ella en ese momento, sí. El turista quedó tan impresionado que le pidió a la Reina que le tomara una foto con el oficial de protección. Mi abuelo se habría reído de esa historia, y creo que de alguna manera su muerte trae de vuelta los recuerdos de muchos de nuestros abuelos fallecidos - aquellos que vivieron la guerra y grandes cambios y salieron al otro lado no solo con un sentido del deber y una dignidad discreta, sino también con humor, amabilidad e imperturbabilidad. Se siente como el fin de una era. Compartiendo una foto favorita de Su Majestad en 175 New Bond Street - mucho antes de que yo naciera. Probablemente fue la enésima visita que hacía ese día, pero aun así estaba sonriendo, interesada y accesible, como muchos la recuerdan. Descansa en Paz, Isabel la Grande.
Este artículo ha sido traducido del inglés. Leer la versión original en inglés