
Un adelanto de la charla de hoy 'Rivales Reales' en el Smithsonian. Tengo muchas ganas de volver al ring con Kieran McCarthy de Wartski para defender a Cartier y Fabergé, y compartir las historias detrás de algunas creaciones icónicas — como la forma en que un huevo de Fabergé llegó desde el palacio imperial a Kieran a través de un mercadillo de antigüedades en el Medio Oeste.
Y mientras tanto, un pequeño cuestionario: estas creaciones que se muestran aquí son una mezcla de Cartier y Fabergé — ¿alguna adivinanza sobre cuál es cuál?
Durante una visita a la Exposición Universal en su ciudad natal de París a principios del siglo XX, los tres hermanos Cartier — nietos del fundador de la venerable casa de joyería — quedaron maravillados por la exquisita artesanía de las creaciones de Carl Fabergé, y se plantaron las semillas de una rivalidad internacional de larga duración.
Como parte de su búsqueda de los mayores clientes de lujo del planeta, ambas firmas — una francesa, la otra rusa — decidieron abrir una sala de exposición en el extranjero. Eligieron no solo la misma ciudad, Londres, sino la misma ubicación, New Bond Street, y así se preparó el escenario para una batalla épica.
Este artículo ha sido traducido del inglés. Leer la versión original en inglés